El pasado 30 de julio el grupo Free Hole Negro de hip-hop reunió a 2000 personas frente a la Catedral de Cádiz para que participasen como bailarines en la grabación de su videoclip.
Hasta ahí la noticia, y ahora van los comentarios que tal cosa me suscitan, y los videos de cómo quedó el video y un video del "cómo se hizo".
Entre el nombre del grupo, con reminiscencias al gran invento que dejaremos los homosexuales para la historia de la humanidad, el glory hole, o agujero de la gloria bendita, depende de lo que a él se asome, y lo feo que es el gachón feo del grupo, con más bisutería falsa en lo alto que King Africa, este videoclip no va a tener la difusión ni del de Oprah Winfrey ni del de Eurovision, pero a mi me alegra ver mi ciudad retratada y filmada para poderla ver en la distancia.
¿Y esto del flashmob que es? Pues se está abusando del término flashmob para denominar a estas cosas cuando, según tengo entendido y nos cuenta
la Wikipedia, la organización de estos se basan en la premisa de hacer algo sorprendente por una cantidad de gente que se disuelve rápidamente. Así, se pueden reunir para hacer una batalla de almohadas o hacerse el ninja y ejecutar una similada batalla con falsos pasos de karate y caer al suelo cuando suene un silbato que da fin a la ruenión. Cosas veredes, Sancho... Estos actos supuestamente improvisados están muy orquestados y convocados normalmente tan sólo por las redes sociales, sin apoyo de la prensa.
Hasta que el fenómeno se puso de moda y todas las televisiones, periódicos y radios se hacen eco de cada uno de estos actos, y desde que las marcas descubrieron el filón de estos videos en el que participa tanta gente anónima.
Es por esto que Havana Club, la marca de ron más conocida en Cádiz, que como dice la canción es La Habana pero con más salero, patrocina la idea de un videoclip con una canción que sólo tiene el mérito de llevar el nombre de Cádiz y fiesta juntos en su letra. Y deciden hacer como que la gente se anima tanto con la cancioncita de marras, que cual ratas al son del flautista de Hamelin, acuden frente a la Catedral de Cádiz a bailar al son de la misma.
Los cantantes salen desde una casa delante de la iglesia del Rosario (no sé yo si ese balcón es el de los padres de mi cuñá Lolita, tendré que preguntar), patrona de la ciudad, frente a la antigua tabacalera. Y sin salir de la calle Plocia, Pelota y Catedral, cual recorrido de paso de semana santa, los bailarines profesionales se unen al jolgorio.
Una vez reunida la masa voluntaria -habrá quién diga que eso sólo pasa en Cádiz que hay mucho parado, pero ya le digo yo que no, que carajotes hay en todos lados- tienen que ponerse todos a hacer los pasos. Que no son nada espontáneos, es primordial que los participantes se hayan aprendido la coreografía desde la página web de los organizadores. Como hicieron en el caso de Kylie Minogue y su fallido flashmob en Madrid. Por si te pierdes, tienes a la coreógrafa y una gran pantalla que no se ve en el videoclip que te recuerdan lo que tienes que hacer. Y no te tienen que pagar. Suficientemente pagado estarás con la posibilidad de comentar a tus amigos del Tuenti "yo estuve allí, ¿no se me ve? Da igual, eso es como el juego de dónde está Wally".
Ya he rajado suficiente. Si queréis veis los videos y sacais vuestra propia conclusión que es lo bonito de todo esto.
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